5 planes de ruta si viaja con niños en un radio de 50 km desde el centro de Budapest


Budapest
Gran Budapest

Los alrededores de Budapest ofrecen oportunidades para innumerables escapadas agradables con los niños, e incluso brindan experiencias particularmente ricas para ellos. Mostramos algunas ideas de excursiones alternativas, cualquiera de las cuales se puede realizar en un día. 

Los concurridos y diversos alrededores del sur del Danubio

¡Comencemos por el sur! Las localidades de Szigethalom y Ráckeve, cercanas a Budapest, también abundan en programas de aventuras. En Szigethalom, podrán ver cómo vivían los húngaros su vida cotidiana hace 1000 años. En Emese Park, en el área del antiguo cuartel, los organizadores y operadores del parque crearon un asentamiento de la época de San Esteban.

Por supuesto, estas casas no serían muy interesantes vacías, por lo que un equipo de varias personas con atuendos de la época, harán todo lo posible para darle vida a la historia día tras día. Podrán conocer las tradiciones artesanales húngaras, las tareas relacionadas con la cría de animales y la actividad agrícola, y los hombres del pueblo-museo también presentarán la práctica de la lucha armada. ¡También podrán montar a caballo e incluso probar el tiro con arco! Si lo han visto todo, ¡diríjanse a Ráckeve! Observen el paisaje desde la torre del edificio del ayuntamiento: el Mirador de la Torre del Fuego. Desde una altura de 40 metros, las colinas de Buda se divisan fácilmente cuando hace buen tiempo y, quienes tienen una vista más aguda, también podrán distinguir las colinas de Velence.

La única iglesia gótica ortodoxa serbia de Hungría se encuentra en Ráckeve y, como próxima parada en su camino, visiten el edificio rodeado por un muro de piedra entre las casas. ¿Sabían que aquí no solo funcionaban los molinos en tierra, sino también los de agua? En Ráckeve, a orillas del Danubio, el único molino de nave del país funciona exactamente como los clásicos molinos de impulsión inferior, con la diferencia de que esta estructura está en el agua. La ubicación del molino de nave podía trasladarse entonces según dónde hubiera un mejor caudal de agua. Desde 2010, cada vez más familias visitan el inusual molino de nave, que es un museo muy entretenido.

Los niños podrán moler el trigo ellos mismos, experimentar la diferencia entre cada grano de trigo y las harinas, e incluso comprar la harina molida aquí. Al final del día, también podrán admirar el primer castillo barroco secular del país, el castillo de Saboya, mientras caminan por la orilla del Danubio en Ráckeve.

Remar, pedalear, dar la vuelta al lago y tomar el castillo

En los alrededores del lago Velence, también hay mucho que ver. Está el lago mismo, donde podrán probar cualquier cosa, desde la tabla para remar de pie hasta el esquí acuático sobre tabla. Este último, en el área de Venice Beach Cable Park. Luego, vale la pena montar en bicicleta y rodear el lago, que tiene una circunferencia total de 33 kilómetros. Primeramente, el Arboreto y la Reserva Natural de Pákozd-Sukoró se interponen en nuestro camino. En el agradable entorno forestal, podrán dar un gran paseo por el sendero educativo, admirar el amplio panorama desde la alta torre del mirador y hacer un picnic en los prados de flores silvestres. Hay un parque infantil de aventuras que recuerda una pequeña empalizada, emúes, jabalíes, ciervos comunes y rojos se pueden observar de cerca, y podrán descubrir las curiosidades de la zona en un museo interactivo y pasear alrededor de un pequeño lago romántico.  

Pákozd es, por supuesto, también es famoso porque aquí se llevó a cabo la primera batalla de la Guerra de Independencia en 1848-49, donde los húngaros detuvieron con éxito al enemigo. Para conmemorar el evento, en 2010 se inauguró el Parque Militar Conmemorativo, donde se presentan décadas de la historia militar. En el área de 1,6 hectáreas, podrán conocer las barracas de oficiales de la Primera Guerra Mundial, esconderse en las trincheras de la Segunda Guerra Mundial y, en el monumento de 1956, encontrarse frente a un verdadero tanque T-55. La Capilla conmemorativa de la tragedia del recodo del río Don, a 500 metros del parque, también forma parte de la exposición. ¡No se la pierdan! Si desean beber algo, podrán hacerlo en la cafetería y en la terraza. Si han recorrido todos los puntos de la exposición en parte al aire libre y en parte a cubierta, diríjanse a la localidad de Dinnyés, que está a 10 km, al otro lado de la autopista M7. En este pequeño asentamiento en la orilla del lago Velence, les esperará una atracción de récord Guinness.

El Parque de Castillos y Museo Etnográfico al aire libre son obras de Zoltán Alekszi, quien hizo realidad aquí el sueño de su infancia. En la imponente exposición al aire libre, se pueden admirar las maquetas de los históricos castillos húngaros que hoy día solo existen en ruinas. La particularidad de la exposición es que los 35 castillos se encuentran en la zona de acuerdo con su ubicación original; además, al igual que las construcciones originales, también fueron hechos de piedra, madera, ladrillo, caña y barro. Además de la exposición, aquí podrán admirar un museo aldeano de la época Árpád La atracción más especial del museo al aire libre es el Iglesia de madera del siglo XI; además, artesanos y numerosos animales domésticos les esperan en el pueblo. Desde Dinnyés, podrán regresar a Gárdony, a través de Agárd, por el sendero educativo Madárdal de 15 km y, luego, a Velence.

Durante el recorrido, también podrán conocer aves singulares, como el carricero tordal, la garza blanca y el avetoro; y animales autóctonos, como el ganado gris húngaro y la oveja racka también los acompañarán en el camino. Si ya han "dado la vuelta" al lago y con un baño se han lavado el polvo del camino, podrán subir al Mirador de la colina Bence, desde donde se puede ver todo el recorrido del viaje.

El país de los juguetes y un palacio inolvidable

A 40 minutos al oeste, se encuentra Székesfehérvár, donde seguramente les cautivará la nostalgia en la exposición del Museo de Juguetes Hetedhét en la Casa Heimer, que data de varias décadas. La exposición es una gran oportunidad para contarles a los niños sobre su propia infancia, mientras tanto, observen de cerca cada pieza de la colección Moskovszky. Incluso, podría ocurrir que descubrieran pequeños cubiertos hechos de cuernos de escarabajo ciervo volante.

En la exposición, también se pueden admirar los dibujos y las famosas ilustraciones de cuentos del artista gráfico László Réber. Si ya están en un estado de ánimo realmente fabuloso, visiten el castillo de Bory en Öreghegy, en las afueras de Székesfehérvár. El complejo de edificios, construido por el escultor y profesor universitario Jenő Bory durante 40 veranos, ya ha sido incluido en el Libro Guinness de los Récords. Es impresionante que el escultor construyera el castillo principalmente por sí mismo, solo guiado por su imaginación. Hoy día, el edificio se puede visitar como museo; además de la exposición de pintura y escultura, vale la pena hacer un recorrido completo; los niños disfrutarán especialmente de las escaleras de caracol, los pasadizos ocultos y los pasajes que conducen a las torres.

Después de visitar el museo, ¡disfruten al aire libre! El nuevo Centro de Visitantes Sóstó les espera con programas educativos, juegos y visitas guiadas. La reserva natural de 218 hectáreas ofrece caminos de paseo, senderos educativos, un área interactiva de observación de aves y un parque infantil para mantener a todos entretenidos. De hecho, incluso podrían hacer un picnic en el lugar, ya que hay todo lo necesario: aire puro y naturaleza exuberante.

Almuerzo con los cachorros de oso, aventura en el castillo y galope ecuestre

Hacia el este, a solo 32 km, en Veresegyháza, se encuentra la única "Casa de Osos" de Europa Central, que también es el sitio oficial de la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA). Además de los osos, también podrán ver lobos, mapaches, coatíes de cola anillada y renos. Incluso, a diferencia de la mayoría de los parques naturales, aquí se puede alimentar a los animales. Por ejemplo, los osos pueden ser alimentados con miel usando las cucharas de madera disponibles para este fin. De esta manera, incluso los más pequeños podrán dar alimentos de forma segura a los grandes animales. También podrán alquilar gratuitamente un pequeño ciclomotor y visitar un pequeño zoológico de mascotas.

Cerca de aquí, se encuentra la localidad de Gödöllő, donde les espera el castillo barroco más grande de Hungría para que descubran sus salas. Construida en el siglo XVIII, la obra maestra espera a los visitantes con exposiciones permanentes que abarcan varios siglos de historia. Sigan los pasos del culto a Sisi y conozcan cómo pasaba el tiempo aquí la legendaria reina Isabel. Admiren desde los bastidores el teatro palaciego barroco único en Europa, luego bajen a lo profundo y observen también el búnker de Horthy. En este último, además de muebles de la época de la Segunda Guerra Mundial, podrán ver noticiarios antiguos y escuchar las canciones más conocidas de Katalin Karády.

Seguro que los niños quedarán encantados con la diversidad histórica que podrán encontrar dentro de los muros del castillo, pero tampoco se pierdan dar un paseo por el hermoso parque, pues merece la pena. En el área de 9 hectáreas del Parque Ecuestre Lázár, en Domonyvölgy, ubicado a solo 10 km del castillo, les espera un ambiente rural tradicional húngaro. Entre los programas, espectáculos ecuestres, un patio aldeano y platos húngaros originales aseguran que jóvenes y mayores se sientan a gusto. Y, por supuesto, el entorno pintoresco donde es bueno relajarse al final del día.

Pista de bobsleigh, alturas reales, el vértice de la isla y el pequeño tren de vía estrecha

Sin lugar a duda, las rutas de senderismo más populares se encuentran al norte de Budapest. Visegrád, localidad a la que se puede llegar en, aproximadamente, 1 hora, es siempre una buena opción. Además del Alcázar, también hay una pista de bobsleigh y el Parque Infantil Rey Matías. Cerca del parque de recreo, se organizan regularmente muestras artesanales (herrería, cerámica, tallado en piedra). Con un pequeño desvío, vale la pena visitar la isla de enfrente, Szentendre, pudiéndose dar un baño en la planicie de Kisoroszi, en el vértice de la isla, cuando el nivel del agua es bajo.

Pero también podrán visitar el lago Pázsit en Pócsmegyer, así como las localidades de Surány y Szigetmonostor, con muchas granjas ecuestres y rutas de bicicleta. Otra opción es cruzar el río en transbordador hasta Nagymaros, pues allí también hay una playa de libre acceso, y luego visitar uno de los restaurantes o confiterías de la ribera. Si ya están aquí, diríjanse hacia Kismaros, de donde sale el pequeño tren de vía estrecha de Királyrét. En Királyrét, también hay una vía férrea de dresinas de conducción manual. En la Escuela Forestal y Centro de Visitantes de Királyrét, también podrán participar en muchas excursiones y programas familiares interesantes.

Aquí comienza el sendero educativo de 3 km de largo, por lo que se puede recorrer con niños menores. El recorrido avanza por variados paisajes, un bosque y un lago, y podrán ver tortugas de pantano y gran cantidad de aves.

El desfiladero del país y el número verde que rima

Y si los niños ya son mayores, desde Visegrád, diríjanse directamente al romántico desfiladero Rám. El camino abrupto más espectacular de Hungría es una ruta aventurera excavada en un desfiladero rocoso de paredes verticales, junto a cascadas rugientes, asegurada por escaleras y barandillas. Sin embargo, no hay por qué asustarse, pues este recorrido no es difícil incluso para excursionistas sin experiencia, siendo apto para niños mayores de 8-10 años, que les encantará escalar y avanzar por la muy variada ruta.

El camino hacia el desfiladero, en el que solo se puede avanzar cuesta arriba, parte del pintoresco Dömös, a orillas del Danubio, a través del encantador valle Malom. Al salir del desfiladero, en Szakó-nyereg, deberán tomar rumbo hacia el camino Téry, que desciende al pueblo a través del prado Körtvélyes, ofreciendo una hermosa vista. Son, aproximadamente, 10 km, por lo que vale la pena dedicar al menos cuatro horas.

En el camino de regreso, podrán ver los teléfonos que recitan poemas en el bosque cerca de Pilisszentlászló. Cualquiera que encuentre un teléfono público colocado en la Ruta Azul Nacional y levante su auricular, podrá escuchar un poema contemporáneo. En el marco de la iniciativa “El bosque le llama”, se pueden escuchar poemas de Krisztián Grecsó, Lajos Áprily, Sándor Reményik y László Kollár-Klemencz o un paisaje del Bhagavad Gita.

‎¡MUÉVETE EN TU ENTORNO COMO UN HÚNGARO!