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La Sinagoga de la calle Dohány

La Sinagoga de la calle DohányBudapestGran Budapest

La Sinagoga de la calle Dohány en Budapest no solo es la iglesia judía más grande de Europa, sino que en sus alrededores también podemos pasear en una pequeña isla de ambiente encantador llena de exposiciones, sinagogas, cementerios y monumentos. 

Es simbólico que en la parcela de la esquina adyacente se encontraba la casa donde nació el escritor húngaro Tivadar Herzl, quien en 1860 soñó el concepto del estado judío actual,. La sinagoga de la calle Dohány ornamentada, oriental, construida a mediados del siglo XIX en estilo morisco, pero de estructura moderna de hierro fundido, con su área de 1200 metros cuadrados y torres de 44 metros, es tan grande que solo una sinagoga de Manhattan la supera en el mundo. El edificio fue diseñado por Ludwig Förster, el arquitecto de la Sinagoga de Viena, quien a menudo colaboraba con Otto Wagner, y la decoración interior estuvo a cargo del arquitecto húngaro Frigyes Feszl.  

La Sinagoga de la calle Dohány

Los judíos que desempeñaron un papel importante en la modernización de la economía y la cultura de Hungría vieron que en los albores de la igualdad civil llegaba el momento de renunciar a ciertos elementos medievales de su religión. Así nació la corriente religiosa judía llamada neóloga, que pronto se convirtió en la más popular en Hungría. Este cambio también se puede apreciar en la arquitectura de las sinagogas, como en la de la calle Dohány. Es cierto que las mujeres y los hombres seguían siendo separados, pero ya no rezaban en lugares separados, sino los hombres lo hacen en la planta baja y las mujeres, en la galería. La disposición de las sinagogas neólogas, incluida la de la calle Dohány, es muy similar a las iglesias cristianas, y en esta también encontramos el órgano que puede ser escuchado por casi tres mil personas a la vez. Los ciudadanos judíos más acaudalados y reconocidos podían incluso comprar los asientos, que luego solo estaban a su disposición. Algunos de esos bancos de la sinagoga tenían tal valor, que incluso era posible hipotecarlos. Debido a su excelente acústica, actualmente, la sinagoga no solo es el centro de la vida religiosa judía de Budapest, sino también una popular sala de conciertos. 

La Sinagoga de la calle Dohány

Además de la sinagoga, también vale la pena dar un paseo por el romántico jardín plantado de tristes moras, separado del centro densamente urbanizado por una arcada. Su elemento central es el Templo de los Héroes diseñado por László Vágó, que combina elementos modernistas y orientales, construido en los años treinta en memoria de los diez mil soldados húngaros de ascendencia judía caídos en la Primera Guerra Mundial. No obstante, desde la Segunda Guerra Mundial, el jardín recuerda no solo a los soldados heroicos, sino también a las víctimas de la tormentosa época. En efecto, el jardín también fue parte del gueto cerrado donde una gran parte de los judíos de Budapest, unas setenta mil personas, fueron amontonadas y aisladas del mundo exterior en el otoño de 1944. Parte de sus muros se reconstruyó más tarde como recuerdo, lo que también se puede ver en el jardín. Más de dos mil personas de las que perdieron la vida en el gueto de Budapest durante el Holocausto fueron enterrados aquí rápidamente después de que las fuerzas aliadas ocuparan Budapest y liberaran el gueto. A pesar de que la religión judía prohíbe el entierro junto a la sinagoga. Así es cómo el jardín se convirtió en uno de los monumentos del Holocausto más impactantes y auténticos del mundo. Se formaron lechos en forma de tumba alrededor de los árboles, y las placas conmemorativas fueron colocadas por las familias cuyos parientes descansan aquí.

Los héroes húngaros de la oposición y los líderes del levantamiento del gueto de Varsovia también tienen monumentos aquí. Detrás del Templo de los Héroes, en un parque memorial que lleva el nombre de Raoul Wallenberg ‒diplomático sueco que salvó a miles de judíos húngaros‒, se encuentra el Monumento a los Mártires Judíos. Las hojas de acero del monumento en forma de sauce llorón, recuerdan a las víctimas. En ausencia de tumbas, muchas familias graban los nombres de sus antepasados en las hojas. El monumento del sauce llorón fue patrocinado también por el actor estadounidense de origen húngaro Tony Curtis. Con la entrada a la sinagoga, se puede visitar también el Museo Judío, en cuya exposición permanente podrá conocer el mundo de la vida cotidiana y las fiestas judías gracias a los magníficos productos de orfebrería y porcelanas.  

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