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Los efectos positivos de la ocupación turca

EgerRegión de Eger

Los 150 años de dominación turca han dejado su huella en Hungría. Cuando las partes no estaban en guerra, se influían mutuamente en sus culturas. A los turcos les gustaba construir. A medida que su imperio se expandía, construían baños y edificios religiosos –en su mayoría minaretes– por todas partes y, en Hungría, también lo hicieron. 

Castillo-Museo de István Dobó

Cuando se trata del dominio turco, la mayoría de los húngaros piensa en Eger. El castillo de Eger fue asediado dos veces por los turcos. En 1552, los húngaros bajo el mando del capitán del castillo, István Dobó, pudieron contener al enemigo, pero, en 1596, ya ello no fue posible. El castillo permaneció en manos turcas hasta 1687. 

 


En el edificio conservado en excelente estado, podrá vivir un sinfín de experiencias. Podrá conocer el panóptico del sultán, ver los distintos métodos de tortura utilizados en las mazmorras y realizar un viaje a través del tiempo en 3D en el cine del castillo. 

Minarete

No hay que alejarse mucho del castillo para encontrar el único minarete de Eger que se conserva intacto. Si le gustan las buenas vistas, vale la pena subir los 98 escalones hasta el balcón del edificio de 40 metros de altura. Para completar el día, visite los Baños Turcos de 400 años de antigüedad, que evocan un auténtico ambiente turco por dentro y por fuera. Su cúpula está recubierta de 200 000 mosaicos dorados que ofrecen a los bañistas un espectáculo inolvidable. 

Gastronomía

Los turcos no solo dejaron lugares de interés en nuestro país. También influyeron en nuestra gastronomía. La producción de café y tabaco también se debe a ellos. Como los soldados no requisaban la carne de cerdo de los pueblos, esta se convirtió en uno de los alimentos básicos de la cocina húngara. De hecho, la col rellena, el lecsó y los lángos nos serían desconocidos de no ser por la gran conquista turca. 

‎¡MUÉVETE EN TU ENTORNO COMO UN HÚNGARO!

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